Aquellas palabras, un silencio, una noche estrellada, ambos estaban allí, cortados, nerviosos.
¿ Qué se supone que pasaría ahora ?¿ Seguiría todo igual ? ¿ Le pediría salir ? Todas aquellas preguntas encerradas en un suspiro, que enseguida se contestarían.
- Noa, ¿ qué vamos a hacer ahora ?
- No se, todo es muy difícil, ¿ cómo se lo vamos a explicar a nuestros padres ?-. preguntó Noa disgustada.
- Ya se ! Tengo una idea, ¿ qué te parece si lo llevamos a escondidas ?
- Sí ! Estupendo ! Me parece súper romántico.
- jajaja, por cierto, Noa... -. Eric se incorporó, le abrazó y continuó hablando. ¿ Quieres salir conmigo, princesa ?
- Oh! Por supuesto !-. toda ilusionada.
La luz de la luna reflejaba sus mejillas ruborizadas, sus ojos brillaban, nada les molestaba, solo se oían los coches de la calle. Eric tomó las manos de Noa, se abrazaron durante unos minutos, podía escuchar su corazón latir, latir de amor, emoción, felicidad. Acarició suavemente sus jóvenes mejillas y sus dulces labios rozaron los de Noa, dejando ver una bonita estampa de amor. Estaban juntos, besándose, felices, enamorados .

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