Eran ya las doce de la noche, y ellos seguían en aquel moderno McDonalds, entre risas y bromas, las limpiadoras les interrumpieron, con un: " Lo siento, vamos a cerrar " .
Se levantaron y salieron, la verdad es que se había quedado una buena noche, se podían ver las estrellas, la luz naranja de las farolas, se reflejaba en la cara de los jóvenes, así dejando ver como seguían sonriendo. Era hora de irse para casa, apenas eran unos adolescentes, y quieras que no, sus padres se preocupaban por sus " hijitos ". Eric decidió acompañarla a casa, como buen caballero. Aquel portal número 8, en ese preciso momento, se encendía su pequeño foco, para que ambos se viesen. Estaban allí, juntos, bajo una noche estrellada, una noche preciosa para poder ver las estrellas desde la terraza de casa de Noa.
- ¿ Te apetece subir ? -. pregunta Noa, vergonzosa, con voz cariñosa.
- Sí, por supuesto, no creo que me digan nada mis padres, saben que contigo estoy a salvo.- añadió Eric.
Subieron silenciosamente las escaleras del primero, vivía desde hacía poco un matrimonio joven con un bebé de apenas seis meses, no podían molestar, a partir del segundo, el piso de la señora de los gatos, y del tercero, el del cuarentón soltero, llegaron porfin al cuarto. Noa cogió las llaves del bolsillo y abrió.
- Entra, mis padres han salido y Fredo está en casa de Isma, así que estamos solos.- dijo Noa en voz alta.
- Oh, perfecto, así que puedo saltar en los sofás, beber a morro del brick de leche y gritar hasta quedarme sin voz-. Bromeó el gracioso de Eric.
Noa se quitó la chaqueta y le guió hasta la terraza, una vez allí cogió una esterilla, la echó en el suelo, y se sentaron. Como ya dije antes, era una noche preciosa, la luna estaba llena, las estrellas sonreian, y no hacía ni pizca de frío. Los dos hablaban sin parar, como cuándo uno está muy nervioso, ¿ sabes ?, así hablaban. Estaban solos, allí, en aquel lugar, en aquel momento, en aquel día, en aquella noche.
- Noa, he de decirte algo que llevo guardando desde hace bastante tiempo-.
- Adelante-. continuó ella.
- Pues verás, estos siete meses en Jaén, me sirvieron para apreciar lo que tengo. En esos siete meses, me di cuenta que había alguien muy especial en mi vida, alguien con quien siempre he compartido todo, alguien que es cómo mi hermana, pero a la vez siento que estoy enamorado. Ese alguien eres tú. Noa, ya no me lo puedo callar más tiempo, estoy enamorado de ti y creo que desde siempre. Noa, no quiero ser esclavo de mis palabras, pero te amo, y eres esa persona con la que quiero pasar toda mi vida. Somos desde siempre y seremos hasta siempre. Se que no soy perfecto, pero es lo que siento, y siempre te daré todo lo que esté en mi mano.
- Eric, esto... yo ... -. Noa no tenía palabras. Eric, me pasa exactamente lo mismo, no me atrevía a decirtelo, eres, eres, no se, como esa persona que siempre has querido y siempre querrás. Yo tambien estoy enamorada de ti.

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