- Noa, ¿ estás bien ?
- Si,Si -. le contestó avergonzada. Estaba pensando en chorradas, nada más.
Toda colorada, se dispuso a encender esa lamparita color fucsia que estaba sobre aquel escritorio tan ordenado.
El calor del exterior, intentaba cobatir al aire acondicionado de aquel piso madrileño.
Su larga melena dorada, esta vez, recogida en una coleta, le daba a Noa un aire más infantil. En cambio, aquella sonrisa tan blanca y natural deslumbraba en aquella piel morena que lucía el joven Eric.
- ¿ Quieres ? -. le dice Noa, ofreciéndole un vaso de CocaCola.
- Si, gracias.
- Bueno, sigue contándome más anécdotas del internado, ¿ había chicas ?
- Jajajaj, si, había un grupo de chicas, esas rebeldes que siempre pretendían llamar la atención con cualquier chorrada, pero bueno, si te digo la verdad, no me interesó ninguna, sólo tenía una en la cabeza.
- ¿ A quién ? -. preguntó Noa toda sorprendida.
- A ti.
En ese momento, era como si el tiempo se hubiera paralizado, el corazón de Noa, latía más rápido de lo habitual, tenía la necesidad de besarle... En ese momento se le vino una única palabra a la cabeza: MEJORAMIGO! era su mejor amigo, no podía pensar en besarle, eran como hermanos.
- Se me ha hecho tarde, debería irme.
- Vale cielo, ¿ mañana quieres que cenemos juntos ? Ah, tomatelo como una cita. -. le dice Noa guiñando un ojo.
- Jajaja de acuerdo, a las nueve te recojo.
- Te quiero.
- Y yo.
La puerta se cierra y Noa se queda delante de ella, sonriendo, feliz, enamorada.

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