" No, lo siento Noa, no puedo ir, tengo que ayudar a mi madre. Pero te prometo que mañana voy. Te Quiero ".
¿ Qué ? ¿ MAÑANA ? ¿ Pero quién se ha creído que es ?-. murmuraba Noa desquiciada. No podía ser posible, Eric siempre estaba cuándo le necesitaba, pero hoy no, hoy todo era diferente, ¿ porqué ? Se sentía defraudada... pero al fin y al cabo, tenía que ayudar a su madre, aunque en esos momentos a Noa le daba absolutamente que fuera su madre o el espíritu santo, ella estaba sola, y cada día echaba más de menos a su compañera de secretos, su confidente, su mejor amiga.
Las cosas empeoraban a medida que iban pasando los días, Eric ya no era tan perfecto como desde el principio, Damián se había peleado con Eric, Ro no estaba, Noa lloraba a cada momento, con cada chorrada, con todo, pero a la vez con nada.
La música de Noa sonaba a todo volumen, "nada ni nadie", de Nach.
" Me importa una mierda lo que el resto diga, que se alegren o que me envidien por todo lo que consiga. "
Ojalá que yo pensase lo mismo-. repetía Noa, una y otra vez. Quería volver al pasado, quería crear la queridísima máquina del tiempo, poder retroceder hasta aquella tarde de viernes, de un precioso día de Junio. Aquella tarde en la que se había vuelto a juntar su vida con Eric, aquella tarde que todavía eran mejores amigos...
Por un instante, Noa quiso no haber salido nunca con él, lo único que había traído, habían sido problemas, Ro seguro que se había ido por culpa de salir con Eric, o incluso por algo más. Todos aquellos pensamientos encerrados en aquella joven cabecita, querían explotar, salir como si de un volcán se tratase, estaba harta de callárselo todo.
Pobre Noa, al fin y al cabo, seguía siendo una cría...
