El teléfono sonaba a todo volumen. Gritos. Peleas. Enfados. Niños. Animales. Desorden , mucho desorden.
En pocas semanas, la casa de Noa, se había vuelto una auténtica pocilga. Freddo se apoderó de la televisión del salón, con su Wii. Sonia, pasaba la vida en la cocina, ya que era el único lugar en el que podía estar sola, el padre de Noa, cada vez, pasaba menos tiempo en casa... Noa, sí, Noa estaba harta de todo aquello. Hacía días que no veía a Eric, Damián pasaba de pascuas en ramos por su casa, y de Ro, ni hablar. Ro había desaparecido de la noche a la mañana, nadie, ni los vecinos, ni el propietario de bajo de la ex - peluquería... absolutamente nadie.
Noa, cada día que pasaba , estaba más sola... Ya no aparentaba ser la niña más feliz del mundo, era ahora, cuándo definitivamente, daba una fría imagen de ella misma. Se pasaba los días enteros encerrada en su cuarto, con la música a todo volumen, sus temas tristes y melancólicos, la arropaban en la penumbra... Estaba sola, por un instante, se paró a pensar en Eric ... ¿ Dónde estará ahora mismo ? Esa pregunta que no daba descifrado, ya que, por mucho que le llamaba, salía siempre la señorita del contestador Vodafone.
¿ Y ahora qué ? ¿ Qué debo hacer ? Pff..-. resoplaba. Se sentía muy triste, como si le faltase algo, quizás, le faltaba amor, ese amor que hace unos meses, tenía, pero poco a poco, se fué sumiendo.
Quizás era hora de ponerse a investigar, y de hacer las paces de una vez con Eric, que la imagen de tipa dura, no le sentaba muy bien.

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